Abundancia y libertad

“Tener consciencia de la prosperidad es mucho más que simplemente la habilidad de hacer dinero. Es una idea arraigada mediante la cual se ve la vida no como una lucha, sino como como una aventura mágica en la que nuestras necesidades son satisfechas con gracia y serenidad. Incluye la habilidad de ver belleza en todos los lugares a los que va, de hacer de la gratitud su emoción principal y de abrir su corazón a todas las personas que conoce. Tener consciencia de prosperidad es un estado mental, un sentido, no de creer, sino de realmente saber que lo que necesitamos está a nuestra disposición.” Richard Carlson.

Así comienza el prólogo del libro Cómo crear abundancia del gran Deepak Chopra. Intenta imaginar cómo la abundancia puede cambiar tu experiencia en la vida.

¿Y es lo mismo imaginar cómo comes tu postre favorito que realmente poder saborearlo?

En mi experiencia acompañando a personas, son numerosas las sesiones dedicadas a trabajar vacíos internos, insatisfacciones crónicas, frustraciones por “estados de bienestar” que no acaban de encontrarse y miopías varias.

En la mayoría de los casos, todo lo que necesitaba la persona en un origen, ya estaba.

Solo había que pararse, darse cuenta.

Una y otra vez.

De lo que eres.

De lo que tienes.

De lo que puedes.

Al menos, aquí y ahora.

Una y otra vez.

Como quien educa a un bebé o un cachorro.

Como ejercitar un músculo.

Ya somos abundantes y libres, lo que pasa es que es una verdad oculta por influencia de la educación que recibiste (en la escuela y en casa), por la publicidad de muchas empresas (¿te imaginas la de productos y servicios que dejarías de comprar?)…

Tomar la libertad y la abundancia que somos no solo nos rompe los esquemas (que ya es mucho), sino que significa hacer un giro total de tu manera de ir por el mundo. Es cambiar el manual de instrucciones.

Ojalá pudieras ver las caritas de las personas que, tras acabar el proceso terapéutico, se sienten libres y abundantes.

Ojalá quieras salir pronto de ésta situación que te lleva en espiral hacia donde otros quieren.

Ojalá quieras.

Ojalá te quieras.

Si quieres, aquí está mi mano.

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