impostor sindrome

El síndrome del impostor

7 de cada 10 ha sufrido alguna vez en su vida este síndrome. Y además, un reciente estudio afirma que los hombres tienen un 18% menos de probabilidades de sufrirlo. Así, el 86% de los jóvenes de 18 a 34 años de edad admitieron haber sentido en el último año que no merecían su puesto de trabajo.

El síndrome del impostor fue descrito por primera vez en los 70 por la doctora Pauline Clance. Los que lo padecen sienten que son un fraude y que no se merecen los logros o puestos que ocupan a nivel laboral, académico o social.

Es, por lo tanto, un sentimiento y una apreciación subjetivos que no se sustentan en pruebas e indicios reales. Es por eso que achacan los buenos resultados a factores externos, como la suerte o el trabajo duro, en vez de atribuirlos a sus habilidades y conocimientos.

Existen diferentes causas ligadas a este síndrome, algunas son internas (baja autoestima y falta de autoconfianza) y otras externas (patrones familiares, estereotipos y diferencias salariales). Las personas que lo padecen se sienten más inseguras.

Algunos síntomas del Síndrome del Impostor:

  • Creer que el éxito llega por un golpe de suerte y no por méritos propios.
  • Falta de reconocimiento del propio esfuerzo y trabajo.
  • Sentirse como un fraude y tener miedo a que los demás lo descubran.
  • Demostrar inseguridad, lo que se traduce picos de estrés o mal estar emocional.
  • Ser demasiado autoexigente y, en consecuencia, enfrentarse a altos niveles de ansiedad y posibles bloqueos mentales.

¿Cómo son las personas más propensas a sufrirlo?

Las personas perfeccionistas, autocríticas, con miedo al fracaso y que se autopresionan mucho para alcanzar los logros.

¿Cómo podemos combatir este síndrome?

Comienza por conocerte y aceptarte a ti misma. Un gran paso puede ser analizar y reflexionar sobre tus debilidades y fortalezas (DAFO) para poder sacar lo mejor de ti. 

No se debe conseguir la perfección, que en realidad es el gran error, sino buscar y ofrecer la mejor versión de ti misma. 

La experiencia hará que poco a poco aumentes tu autoconfianza y te des cuenta de que solo era cuestión de tiempo.

Y sobre todo, conecta con tu misión, como tu para qué, activa tu actitud de servicio. Céntrate en  el valor  que aportas al mundo con lo que estás haciendo. 

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